Pregunta 1: ¿qué tipo de piel tienes?
Es la única pregunta que no puedes saltarte, y se responde con una prueba que dura una hora. Lávate la cara con un limpiador suave, no apliques nada y espera. Lo que veas después es tu punto de partida.
| Lo que observas | Tu tipo | Textura que buscar |
|---|---|---|
| Brillo generalizado | Grasa | Gel-crema, emulsión ligera |
| Brillo solo en frente y nariz | Mixta | Emulsión o crema ligera |
| Ni brillo ni tirantez | Normal | Crema clásica |
| Tirantez y aspereza | Seca | Crema rica o bálsamo |
| Enrojecimiento o escozor | Sensible | Lista corta, sin perfume |
Profundiza en tu perfil
Pregunta 2: ¿en qué clima vives?
Se subestima constantemente, y en México marca una diferencia enorme. La misma crema que resulta perfecta en Mérida —con humedad alta casi todo el año— puede quedarse corta en Ciudad de México durante la temporada seca, o resultar excesiva en Monterrey en agosto.
- Clima húmedo y cálido: texturas ligeras, más humectantes y menos oclusivos.
- Clima seco o de altitud: más emolientes y oclusivos; la piel pierde agua más rápido.
- Aire acondicionado o calefacción muchas horas: súbelo un escalón, aunque estés en interiores.
Pregunta 3: ¿qué textura vas a usar de verdad?
Una crema excelente que no te pones no sirve de nada. Si detestas la sensación pegajosa, no compres un bálsamo por muy bien formulado que esté: acabará en el cajón a la tercera aplicación.
Este criterio pesa más de lo que parece, porque en cosmética el resultado depende sobre todo de la constancia. Un producto correcto usado a diario supera a uno perfecto usado tres veces por semana.
Pregunta 4: ¿qué dice la lista de ingredientes?
- Lee los primeros cinco ingredientes: son la mayor parte de la fórmula.
- Comprueba que haya al menos un humectante (glicerina, ácido hialurónico) y un emoliente.
- Si el frente destaca un activo, búscalo en la lista. Si está en las últimas posiciones, es decorativo.
- Si tu piel es sensible, revisa el final de la lista: parfum, limonene, linalool y compañía.
Pregunta 5: ¿cuánto conviene gastar?
El precio de una crema facial se explica sobre todo por la marca, el envase y la comunicación. Hay fórmulas muy correctas en el rango bajo y fórmulas convencionales con precio alto.
Una regla útil: gasta menos en la crema hidratante y más en el protector solar, que es el producto con mayor impacto documentado a largo plazo. Y si vas a probar un activo nuevo, empieza por una opción económica: si te irrita, habrás perdido poco.
Lista rápida antes de pagar
- ¿La textura corresponde a mi tipo de piel y a mi clima?
- ¿Hay humectantes y emolientes en la primera mitad de la lista?
- ¿El activo que me interesa está en buena posición?
- Si mi piel es reactiva, ¿lleva perfume?
- ¿Puedo comprometerme a usarla dos veces al día durante ocho semanas?