Sensible no es una enfermedad
La sensibilidad cutánea describe una forma de reaccionar, no un diagnóstico. Puede aparecer en cualquier tipo de piel y puede ser permanente o temporal, por ejemplo después de una temporada usando activos demasiado exigentes.
Esa distinción importa porque cambia la estrategia. Si la sensibilidad es reciente y coincide con una rutina nueva, lo primero es simplificar y esperar. Si es de toda la vida, se trata de elegir bien y mantenerse.
Qué suele molestar
- Perfume y aceites esenciales: los alérgenos declarados más frecuentes. En la etiqueta: parfum, limonene, linalool, citronellol, geraniol, eugenol.
- Alcohol denat. en posición alta de la lista, típico de texturas ultraligeras.
- Exfoliantes con ácidos en concentración alta o con uso frecuente.
- Retinoides introducidos demasiado rápido.
- Fricción: discos de algodón, cepillos de limpieza, secarse frotando.
Que un ingrediente aparezca en esta lista no significa que sea malo. Significa que, si tu piel reacciona, es de los primeros lugares donde mirar.
Rutina mínima que funciona
- Limpiador suave sin perfume, con agua tibia. Solo una vez al día si la piel está muy reactiva.
- Crema con ceramidas, glicerina y pantenol. Sin perfume.
- Protección solar. Los filtros minerales suelen tolerarse mejor.
- Nada más, durante al menos tres semanas, hasta que la piel se calme.
Solo después de esas tres semanas tranquilas tiene sentido volver a introducir un activo, y siempre de uno en uno.
Cómo probar un producto nuevo
- Aplica una pequeña cantidad en el interior del antebrazo durante dos días.
- Si no hay reacción, prueba tres días detrás de la oreja o en la mandíbula.
- Solo entonces pásalo a todo el rostro.
- Introduce un producto nuevo cada dos semanas, nunca dos a la vez.